martes, 6 de mayo de 2014

El estrés de nuestros días


El estrés es un MECANISMO FISIOLÓGICO, altamente positivo que nos permite decidir, actuar y resolver a corto plazo.
Para el hombre primitivo, las causas generadoras de estrés eran generalmente del tipo físico. Una mañana al despertar, se encontraba con un oso en la entrada de su  caverna.
Como la lucha era inminente, se producían todos los eventos biológicos para afrontar la situación. Para nuestros antepasados, las situaciones estresantes sólo duraban POCO TIEMPO.
Se trataba de huir o luchar, vencer o morir.
En la actualidad, las causas de estrés son situaciones emocionales cuya influencia se prolonga en el tiempo.
El oso de la antigüedad se ha transformado en un jefe difícil, un sueldo insuficiente, un matrimonio desavenido, un atascamiento de tránsito,  o un conflicto emocional sin resolver.
La PERSISTENCIA DEL ESTRÉS es lo que transforma ese mecanismo fisiológico tan útil para nuestra supervivencia, en el más poderoso enemigo de la longevidad.
Muchas veces las personas que tienen infartos cardíacos no los padecen solo por el “taponamiento” de sus arterias coronarias, sino mucho más por un “espesamiento” de la sangre provocado por la adrenalina que genera ante las insistentes situaciones estresantes.
No es casual, entonces, la gran incidencia de infartos producidos en la noche del domingo. Estos se dan justamente antes de que la persona deba afrontar una semana llena de angustias y frustraciones, en un laberinto mental de competitividad e incertidumbre del cual no vislumbra la salida.
Los sistemas nervioso y de defensa están en un diálogo químico constante desde los primeros momentos de nuestras vidas.
Actualmente hay fuertes sospechas de que las enfermedades de Alzheimer, de Parkinson y el cáncer están ligados a un deterioro de la inmunidad.
Hoy podemos afirmar que los pensamientos y sentimientos provenientes del espíritu ejercen una acción sobre cada una de nuestros 5 trillones de células, las que al funcionar sincronizadamente garantizarán la integridad del organismo.
LA INSATISFACCIÓN VITAL ES UNA EMOCIÓN ESTRESANTE, POR LO TANTO PUEDE CONDUCIR LA A CAÍDA INMUNITARIA Y A LA VEJEZ PREMATURA.
ENTORNOS QUE GENERAN SENSACIONES  DE ADVERSIDAD Y/ O INCERTIDUMBRE NOS HACEN ENVEJECER ANTES DE TIEMPO.
Si bien hay muchos factores externos que no podemos modificar, lo que está en nuestras manos es cambiar LA ACTITUD.
¿No será el momento en que debemos poner el mayor esfuerzo para identificar y trabajar solos o con ayuda, sobre las causas, creencias o emociones que nos perjudican?.

Del libro “Cincuenta y tantos” del Dr Juan F. Hitzig


viernes, 2 de mayo de 2014

Adelgazar: duelo y crecimiento...


      Cada persona vive la experiencia y las expectativas para adelgazar de manera personal, pero siempre hay un “equilibrio”, una cierta “armonía” que se pone en juego y se rompe. 
      Frecuentemente, cuando se baja de peso, se produce una sensación de pérdida vinculada con numerosos cambios: modificaciones en la imagen corporal, en las relaciones con los demás por tener que resignar ciertos roles conocidos (como -por ejemplo- el de la madre que agasaja a todos con mucha comida), en la renuncia que se ha hecho a una forma de comer, en la pérdida de hábitos y “beneficios” que daba la gordura…
      Al principio del tratamiento esta “pérdida” suele ser cubierta por la motivación, pero a medida que se adelgaza y se evidencia esa pérdida es frecuente que la misma disminuya.
      En este momento los sentimientos respecto al tratamiento pueden tornarse contradictorios, viviéndolo con fastidio, sintiéndose por momentos “obligados a dejar lo que les gusta”, “que pierden la libertad de decidir por sí mismos”.
      Es posible también que aparezca un cuadro de abstinencia. Esto es similar a lo que les ocurre a los alcohólicos que dejan la bebida o las personas que abandonan el cigarrillo o cualquier otra sustancia tóxica, quienes al cabo de unos días padecen una reacción especial que se produce porque cuando el organismo está habituado al consumo regular de alguna droga, al verse privado de ésta, protesta. En la persona obesa se puede producir lo mismo según el grado de dependencia o adicción que tenga con la comida.

      Así, la fuerza revolucionaria del principio puede decaer y empieza un proceso de duelo.
En muchas ocasiones la persona siente tristeza, siendo parte del proceso de aceptación. La tristeza es una emoción normal y saludable, aunque displacentera porque significa extrañar lo perdido.
      Perder es dejar algo que era para entrar en otro lugar donde hay otra cosa que es y esto que es no es lo mismo que era. Este proceso se conoce como la elaboración del duelo. Cada pérdida, por pequeña que sea, implica la necesidad de hacer una elaboración.
      Elaboración deriva de “labor”, de “tarea”. La elaboración del duelo es un trabajo, el trabajo de aceptar la nueva realidad.
      Las cosas que uno deja siempre tienen que elaborarse. Hay que aprender a recorrer este camino que es el camino de las pérdidas, el cual implica la aceptación del vínculo vital que existe entre las pérdidas y las adquisiciones, la renuncia a lo que ya no está.
      No hay pérdida que no implique una ganancia, un crecimiento personal. En el caso del tratamiento de la obesidad podría pensarse en los beneficios que se obtienen al “perder kilos”.
      Vivir esos cambios es animarnos a permitir que las cosas dejen de ser para que den lugar a otras nuevas cosas. Para esto es necesario un cambio interior, el cual es personal.
      Cuando creemos y confiamos que podemos seguir adelante nuestras posibilidades de avanzar se multiplican. Es importante registrar y expresar las emociones que surjan, no reprimirlas, y compartir lo que le está pasando con su familia y amigos de confianza.
      Cuanto más correctamente se haya elaborado el “duelo” del adelgazamiento, menor será el problema para continuar.

      El final de este camino es éste: miramos hacia atrás y nos damos cuenta de las dificultades soportadas hasta aquí.         Miramos hacia delante y sabemos que estamos en mejores condiciones de enfrentarnos con el más importante de los caminos, el que conduce a sentirnos mejor con nosotros mismos y los demás, a una vida más sana, más saludable.

                                                                         Lic. Marcelo A. Bragiola


jueves, 24 de abril de 2014

Agua Pura, "Manantial de Beneficios"

El agua es indispensable para la vida y la sustancia más abundante en todo el organismo. El cuerpo humano se compone casi en un setenta por ciento de agua; en una persona adulta que pesa unos 67 kilos, casi 47 kilos son de agua. De estos, 30 litros están dentro de las células y 17 litros se encuentran fuera de ellas: en la sangre, en la linfa, el plasma y líquidos varios (oído, ojos, sinovial, cefalorraquídeos etc.).
    
El agua, apacible y sigilosa, recorre todos los tejidos de nuestro cuerpo beneficiándonos. El respetuoso cerebro y los inquietos músculos están compuestos por un 71 por ciento de agua, y los huesos que parecen ser tan rígidos, por un 50 por ciento.
Nuestra digestión también depende del agua que bebamos diariamente, desde la saliva hasta la evacuación.
     El agua depura, desintoxica; para que nos demos una idea, el intestino delgado mide casi 7 metros y el intestino grueso casi 1,5 metros por 6 centímetros de diámetro. Es necesario que los restos de la  evacuación no se queden mucho tiempo porque de lo contrario se produciría un autoenvenenamiento. El agua ingerida es de capital importancia para “baldear” los intestinos y ayudar a la evacuación.
     El agua “limpia” los riñones y el hígado; es el principal medio de transporte de nutrientes, de desechos y de las sustancias reguladoras de las reacciones químicas; también actúa como termorregulador contribuyendo con el mantenimiento de la temperatura corporal.
     No menos valiosa es su intervención para la textura de la piel; si está sedienta se arruga anticipando el paso del tiempo, pues en su contacto con el exterior pierde un litro diario.
     Muchas veces las mujeres en pleno verano llevamos las piernas cubiertas, pues la celulitis, flacidez y algunas otras cositas nos molestan. La realidad es que el agua representa, junto a una alimentación saludable y actividad física adecuada, nuestra mejor arma para combatir estos malestares.
    Con respecto al ejercicio es fundamental hidratarse antes, durante y después de la actividad física para  regular la temperatura corporal y compensar el líquido perdido. En caso contrario el rendimiento físico desciende rápidamente- aumentando el esfuerzo  para mantener la misma intensidad de ejercicio porque disminuye el agua de la sangre, reduciéndose el volumen sanguíneo de la circulación. De esta manera la demanda de energía de los músculos no puede ser satisfecha.
     Otro beneficio del agua es colaborar con el descenso de peso. El agua aumenta el volumen de los alimentos sin agregar calorías, produciendo a su vez mayor saciedad.
     Un hombre debe consumir 3 litros de agua por día y una mujer un poco más de dos litros. Parte del agua la obtenemos de los alimentos; no olvidemos que las frutas y verduras son sumamente generosas a la hora de hidratarnos, además de aportarnos vitaminas, minerales, fibras y fitonutrientes.
La mayoría de nosotros cree que incorporar agua significa tomar mate, té o café, beber gaseosas cola o bebidas alcohólicas, pero si pensamos bien… cuándo lavamos una remera… ¿lo hacemos con agua limpia o con mate? Por lo tanto si queremos desintoxicarnos y limpiarnos ya tenemos la respuesta. Además la cafeína que poseen estas bebidas y el alcohol tienen un efecto deshidratante. 
Lo importante es adquirir el hábito en forma gradual. Cada uno buscará sus propios recursos.
Te sugiero algunas estrategias que te ayudarán, como llenar diariamente cuatro botellitas de 500cc para que te acompañen una a una a todas partes, consumir gelatinas, caldos, sopas, licuados con frutas, agregar hielo a otras bebidas entre otras.
Espero que después de esta información  del MANANTIAL DE BENEFICIOS que te ofrece el AGUA PURA.
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Nancy Romeo (h)



miércoles, 23 de abril de 2014

Quitapenas... Obesidad y adicciones

     Muchas veces habrán escuchado que la obesidad es una enfermedad o trastorno adictivo. En realidad hay un inmenso paralelismo entre el comportamiento del obeso y la del adicto al alcohol o a las drogas.
      La idea de este artículo es ver qué puntos en común hay entre ambas problemáticas.
      Considero importante partir del origen etimológico de la palabra “adicto”. Proviene del griego “adictum” (esclavos de la cultura greco-romana) y del latín “addictus”, que quiere decir “adjudicado” o “heredado”. Después de una guerra los romanos hacían una “subasta” donde regalaban esclavos a los soldados que habían peleado bien. Esos esclavos eran conocidos como “addictus”.
      ¿Qué más esclavizante que depender de una sustancia o de un comportamiento que no se puede controlar?

      Para comprender mejor el paralelismo continuaré con la siguiente pregunta:
¿Qué entendemos por adicción? Es una enfermedad o trastorno  caracterizado por:
1- Un comportamiento compulsivo (aunque inicialmente sea voluntario).
2- El abuso de sustancias continuo a pesar de las consecuencias negativas.
3- Cambios persistentes en la estructura y en la función cerebral. Esto sucede dado que son afectados los circuitos dopaminérgicos y serotoninérgicos.
4- La disminución o la pérdida de autonomía. Cuando el craiving o los síntomas de abstinencia hacen difícil dejar de consumir ya no hay autonomía completa.
      Con frecuencia en numerosos pacientes con problemas de obesidad encontramos las características mencionadas. Veamos qué ocurre en relación a la obesidad:

  • La obesidad -como las adicciones- está relacionada con el sistema neurológico, más precisamente con ciertos neurotransmisores cerebrales. La dopamina afecta a las partes del cerebro relacionadas con el placer. Hay estudios que sostienen que las personas obesas tienen menos receptores de dopamina en el cerebro y que puede que coman más para estimular los circuitos cerebrales del placer. La serotonina, entre otras funciones, regula el apetito mediante la saciedad y equilibra el deseo sexual. Está íntimamente relacionada con la emoción y el estado de ánimo.
  • Se han hecho estudios sobre los mecanismos celulares y moleculares en común que podrían existir en la obesidad y la adicción a las drogas. Podríamos decir que todas las adicciones funcionan con el mismo mecanismo: detonan estados de euforia que una vez transcurridos se convierten en episodios de depresión y culpa. Se siente culpa, tristeza, impotencia de no poder controlar el problema y se acude nuevamente a la droga (o a la comida), cada vez con más fuerza que antes.
  • El comportamiento compulsivo se evidencia cada vez que la persona siente la “necesidad” incontrolable de comer aunque no tenga hambre. Esto está relacionado con la escasa tolerancia a la frustración y las dificultades en el control de los impulsos, llevando a la disminución progresiva de la autonomía.
  • El obeso piensa -desde una posición de omnipotencia- que puede adelgazar cuando se lo propone, como el adicto piensa que puede dejar la droga cuando desee.
  • Hay una gran resistencia al cambio. El cambio produce miedo; los cambios son vividos como peligrosos. Comprobamos que el obeso busca mil excusas para dejar el plan o la dieta así como el adicto siempre encuentra una justificación para volver a drogarse.
  • El obeso, aún conociendo las consecuencias negativas, sigue comiendo mal y en forma descontrolada. Como el adicto, casi siempre niega su enfermedad. La realidad le resulta dolorosa e intolerable y se autoengaña. Así como el adicto dice que no se droga tanto como dicen los demás, el obeso suele decir que no come tanto como le endilgan.


  • En ambos casos los factores psicológicos están vinculados con la historia personal, especialmente con las primeras experiencias infantiles y con todo lo ligado al grupo primario (la familia originaria). Como ejemplo: el obeso “aprende” a comer a lo largo de su vida ante situaciones de estrés, tristeza, angustia, frustración, como también ante situaciones placenteras. Usa la comida con el fin de sentir alivio, de sentirse bien, de sustituir afectos. Así como el adicto siente que drogándose se siente bien el obeso usa la comida con el mismo fin.
      Justamente Freud utilizó el término “quitapenas” para referirse a una propiedad de los recursos embriagadores, los cuales no sólo generan sensaciones placenteras sino que, además, alteran la vida sensitiva y acotan la posibilidad de sentir sensaciones de displacer.
      Podríamos decir que la “falta” (pena) -por pérdidas y/o carencias afectivas- se intenta tapar con la droga ¿No podríamos pensar que en muchos casos la comida también se transforma en un “quitapenas”?

Quiero concluir este artículo poniendo de relieve que, a pesar de las características generales descriptas, es imprescindible no dejar de lado la singularidad de cada persona, ya que no todos los casos ni situaciones son iguales. De esto depende en gran parte la recuperación a través de un adecuado tratamiento.


                                                                              Lic. Marcelo A. Bragiola

sábado, 19 de abril de 2014

Una Epidémica Obsesión

...Se sentía un poco tímida como para ir a bailar. Creía que ninguno la iba       
a mirar, así que por el momento le resultaba más seguro dedicarse a los estudios. Las amigas hablaban de sus conquistas amorosas. “¡Claro!, pensaba Carolina, ellas no tienen las piernas de lechona que tengo yo, ni la cara cachetuda que veo todos los días en el espejo...¡Qué bronca!. Seguro que si estuviera más flaca yo también tendría mis éxitos.
    Un día descubrió que aunque se salteara el desayuno, podía tolerar el apetito que sentía toda la mañana en la escuela.
Este logro sumado a la dieta mágica de una revista eran el complemento ideal para lograr su objetivo:”Dejar de ser ella, parecerse a sus amigas, a las modelos de la tele o de las revistas”.
Era imposible sostener esa restricción por mucho tiempo, por lo tanto, el paquete entero de galletitas dulces y rellenas, más dos porciones de torta desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos. 

    El fracaso de las dietas por lo general no va seguido de resignación y acomodo a la realidad del cuerpo que nos tocó en gracia. Más bien promueve culpa, angustia y rechazo de uno mismo.
    Desde el exterior se nos propone más control y más dietas hipocalóricas como la forma más segura de salir del estado de frustración en el que el fracaso nos sumió. Está probado que la obsesión por el peso y la figura corporal, conjuntamente con las prácticas reiterativas para controlarlo son elementos comunes a todos los trastornos del comer, es decir trastornos de la conducta que se tienen en relación a la alimentación. 
    Alcanzar el peso saludable, con una alimentación adecuada de acuerdo a la edad, sexo, peso, altura y situación biológica, es tan importante como la actividad física, como poder encontrar modos de lograr desarrollos personales, como nuestras ganas de encontrar el bienestar; sin dejarnos invadir por la búsqueda de la delgadez excesiva u obsesiva, que no sólo no ayuda, sino que dificulta o impide que logremos firmar la paz con nuestro espíritu y nuestro propio cuerpo.        

                                                                                    -Nancy Romeo (h) Inst. en  Alimentación, Salud y Activ. Física.


martes, 15 de abril de 2014

Proteínas, "Materiales para la Construcción".

Los alimentos están formados por nutrientes; estos son los Hidratos de Carbono, las Proteínas, las Grasas, las Vitaminas, los Minerales y el Agua. El arte de alimentarnos saludablemente nos permitirá elegir los de mejor calidad, combinarlos adecuadamente y consumirlos en la cantidad necesaria para cada uno de nosotros.
Cada uno de estos nutrientes tiene funciones específicas en el organismo.
La principal función de LAS PROTEÍNAS es la construcción y reparación de células y tejidos nuevos. Son como los ladrillos de una casa. Forman nuestros tejidos, enzimas, hormonas, pelo, huesos, órganos, material de sostén y más.
Los alimentos de origen animal que nos proveen proteínas y nos conviene consumir son el pescado, pollo orgánico, huevo, y en menor proporción carnes rojas y lácteos.
Las fuentes de proteínas vegetales son las legumbres, derivados de la soja, cereales integrales (sobre todo quínoa y amaranto), frutas secas y seitán (“carne vegetal” preparada con la proteína del trigo o gluten).
La sugerencia de disminuir el consumo de carnes rojas se debe a que su exceso puede provocar:
·         Sobrecarga de la función hepática y renal (debido a que el amoníaco derivado de las proteínas se transforma en urea en el hígado para eliminarse por vía renal).
·         Enfermedad cardiovascular (por el gran contenido de grasas saturadas y colesterol que tapan las arterias)
·         Trastornos articulares, gota (por la acumulación de ácido úrico)
·         Enfermedades alérgicas y autoinmunes (debido a que las proteínas pueden provocar alergias en personas sensibles)
·         Constipación (por falta de fibras)
·         Fibrosis, contracturas y dolores  (por acumulación de los desechos metabólicos ácidos).
Además las vacas son medicadas con antibióticos que luego pasan a nuestro organismo. Así nos vamos volviendo más resistentes a estos medicamentos y necesitamos dosis cada vez más fuertes.
Otro motivo por el cual hay que controlar la ingesta de carnes es la presencia de una sustancia, la Tirosina, que es antecesora de la Adrenalina, hormona que segregada en demasía genera ansiedad, irritación, nerviosismo e insomnio.
Un pollo de criadero está listo para el consumo en sólo 30 días. Lo más probable es que haya crecido rápidamente debido al consumo de hormonas y también recibe antibióticos. Asimismo para un rápido engorde lo alimentan día y noche gracias a que le dejan la luz prendida, quebrando el ciclo natural de actividad y descanso.
En cambio el pollo orgánico vive 90 días. Come maíz, gusanos, pasto y camina. Ve la luz del sol y cuando éste se esconde el pollo descansa.
Como fuetes de proteína animal el huevo y el pescado son buenas opciones. La clara ofrece proteínas de excelente calidad y la yema nos brinda fosfolípidos importantes para el sistema nervioso, vitaminas A y B y hierro. Investigaciones recientes eliminan la creencia de que el huevo aumenta el colesterol en sangre. Así como el pollo, es recomendable que los huevos que consumimos sean de origen orgánico.
El pescado es muy buena elección, ya que su contenido en grasas saturadas es menor que el de la carne  y el pollo. Además nos brinda otro tipo de grasas denominadas insaturadas que contrariamente a las anteriores reducen el riesgo de de padecer enfermedades cardiovasculares. También nos aportan vitaminas A y D y minerales como el fósforo y el cobre. Los pescados más recomendados son los de aguas profundas; contienen mayor proporción de grasas Omega 3 y menor posibilidad de estar contaminados con metales pesados que vuelcan las industrias cerca de las costas.
Los vegetales como legumbres, derivados de la soja, cereales sobre todo quínoa y amaranto  además de otorgarnos proteínas nos proporcionan fibras y grasas insaturadas de buena calidad.
 Inversamente a las carnes, los cereales integrales poseen una sustancia precursora de la Serotonina, un neurotransmisor con  acción antidepresiva, que nos permite estar en calma, conciliar el sueño y regular el apetito.
Las unidades que forman las proteínas se denominan aminoácidos. Existen aminoácidos que el cuerpo puede fabricar y otros no, por lo tanto resulta esencial consumirlos a través de los alimentos. Las proteínas animales tienen mayor proporción de aminoácidos esenciales y las proteínas vegetales menor proporción.
Para contrarrestar esta carencia la solución está la combinación. Comiendo cereales y legumbres obtenemos todos los aminoácidos esenciales.
Si disminuimos el consumos de carnes y lácteos, tanto el hierro como el calcio lo obtenemos consumiendo legumbres, hojas verde oscuro (acelga, espinaca, perejil, brotes), brócoli, repollo, frutas secas y deshidratadas, semillas, pescado y huevo.
Para lograr una sólida estructura y nuestro “confort” orgánico   es hora de elegir con qué materiales queremos construir la casa que habitamos,  que es nada más y nada menos que “Nuestro  propio cuerpo”.

-Nancy Romeo (h) Inst. en Alimentación, Salud y Act. Física


jueves, 10 de abril de 2014

Fe en mí

El título no es casual, sino que fue pensado aludiendo a dos cuestiones: por un lado porque apunta a la autoconfianza y, por otro, porque el nombre está constituido por las iniciales de los recursos de afrontamiento que desarrollaré más adelante.  
El concepto de afrontamiento ha tenido importancia en el campo de la psicología desde la década de 1940.
Llamamos recursos de afrontamiento a las herramientas con que cuenta una persona para afrontar diferentes situaciones, para responder a las demandas externas o internas que son vividas como excesivas o desbordantes.
Cuando hablamos de responder nos referimos a manejar la situación que nos resulta problemática, ya sea intentando evitarla, tolerarla, dominarla o modificarla.
Decir que una persona tiene muchos recursos no sólo significa que dispone de un gran número de ellos, sino que también tiene habilidad para aplicarlos ante las distintas demandas.
Los recursos de afrontamiento pueden utilizarse en forma positiva o negativa. Uno puede utilizar un recurso en el momento necesario y en cantidades adecuadas o en forma inadecuada. Lo bueno es lograr flexibilidad en su utilización.
Podemos tomar como ejemplo la adrenalina que segregan nuestras glándulas suprarrenales ante una situación de emergencia: si segrego demasiado me va a estresar (utilización negativa); si segrego la cantidad necesaria para una conferencia me va a ayudar para la acción (utilización positiva).


Teniendo en cuenta la diversidad de clasificaciones que se han realizado, distinguiremos seis tipos de recursos de afrontamiento:

RECURSO FÍSICO

Tiene que ver con la salud y la energía propias del individuo. Incluye el desarrollo de los sentidos (con los cuales escuchamos, olemos, vemos o degustamos), el uso de la fuerza y la actividad física.
Por ejemplo, una persona frágil, enferma, cansada o débil tiene menos energía que aportar al proceso de afrontamiento ante una situación estresante que otra saludable y robusta.
Del mismo modo, la actividad física es un pilar importantísimo para el tratamiento de la obesidad.

RECURSO EMOCIONAL

Se refiere a la capacidad para expresar nuestras emociones, aquello que sentimos, a través de la palabra o  del arte (como la pintura, la escritura, la escultura, el baile o la música). Incluye la disposición interna emocional (humor, optimismo) así como la habilidad para reconocer sentimientos y nombrarlos.
Se trata de un recurso fundamental, ya que frecuentemente aquello que no ponemos en palabras lo expresamos a través del cuerpo (como en el casos de las enfermedades psicosomáticas) o en actos que nos perjudican (como el fumar o comer compulsivamente).

RECURSO ESPIRITUAL  

Puede ser la creencia en un Dios o en un poder sobrenatural, en otras personas, en uno mismo (verse a uno mismo positivamente), en una idea o en la confianza en un tratamiento.
Incluye tanto recursos religiosos como filosóficos (Yoga, meditación, contemplación de la naturaleza). Son creencias que ayudan a conservar la esperanza, encontrar sentido a lo que está sucediendo y mantener los esfuerzos de afrontamiento en las condiciones más adversas. Recurrir a ejercicios de respiración y de relajación, por ejemplo, constituye un eficaz recurso ante situaciones estresantes.

RECURSO SOCIAL (NÚCLEO FAMILIAR Y SOCIAL)
Se refiere a las habilidades sociales (capacidad de comunicarse y de actuar con los demás en una forma socialmente adecuada y efectiva; empatía; cooperación) y a la red de apoyo (soporte emocional, contención).
Los estudios demuestran que las personas que tienen una red de apoyo social importante están más protegidos del estrés que aquellos que carecen de él.
En el tratamiento de la obesidad, por ejemplo, el apoyo del entorno (familiares, compañeros de trabajo, amigos) nos ayuda a motivarnos cuando estamos descorazonados, a sentir que no estamos solos, que nuestras preocupaciones y éxitos son apreciados por los demás.

RECURSO MENTAL O COGNITIVO

Está basado en la capacidad de autocontrol, de pensar lógica y racionalmente, analizar situaciones, evaluar riesgos, conseguir información y aprender, predecir opciones útiles para obtener los resultados deseados, programar y examinar posibilidades alternativas y nuevas estrategias, elegir un plan de acción apropiado para solucionar problemas.
Se expresa a través del autocontrol de los impulsos y de acciones específicas que permiten, por ejemplo, anticiparse a situaciones de riesgo y abordar con tranquilidad un problema.
 
RECURSO DE LA IMAGINACIÓN

Se basa en la creatividad para buscar soluciones. Nos permite soñar, intuir, ser flexibles, cambiar, buscar soluciones en nuestra fantasía, encontrar nuevas maneras de afrontar situaciones de angustia y cambiar situaciones indeseables.


En Vientos de Salud consideramos muy importante conocer aquellos recursos de afrontamiento con que contamos, por ejemplo, para facilitar el tratamiento de los problemas de obesidad o para abordar situaciones que pueden resultarnos difíciles de superar.

Lic. Marcelo A. Bragiola