sábado, 27 de junio de 2015

¡Buenas Noches!


El sueño es una vía privilegiada de acceso al inconsciente.
Freud resalta algunos rasgos comunes de todos los sueños:
-Se producen cuando se duerme.
-Son procesadores de estímulos, permitiendo prolongar el dormir.
-Se dan en imágenes visuales.
-Son interpretables.


Para armar un sueño la psiquis necesita algunos elementos. Uno de ellos son los restos diurnos, es decir, todas aquellas cosas que ocurrieron en el día o que vienen ocupando nuestros pensamientos durante la vigilia.
El otro elemento, el fundamental, el que funciona como energía para generar un sueño, está constituido por deseos inconscientes que van a intentar una satisfacción (ya que no pueden lograrlo en la realidad) a través del sueño. Se trata de un deseo reprimido, ya que es algo tan fuerte y, por lo general, tan prohibido que no podríamos soportar ni siquiera saber acerca de él. Por eso aparece en el sueño "disfrazado" para eludir la represión.

Además, suele ocurrir que en el sueño se revivan situaciones traumáticas que no han podido resolverse y que, por eso, reaparecen en la vida onírica buscando encontrar, esa resolución.
A veces, en este trabajo de armar el sueño, la psiquis no consigue disfrazar lo suficiente el deseo o el hecho traumático, y uno se despierta (generalmente angustiado). Se trata de un sueño de angustia.
Los pacientes son los que conocen, aunque no lo sepan, lo que sus propios sueños quieren significar. Los psicoanalistas sólo los ayudamos a traducir lo que ellos dicen en un “idioma” que les es desconocido.

Yendo a algo más cotidiano podríamos hacer referencia a un dicho que sostiene que “el día prepara la noche y la noche prepara el día”.
Para muchos esta función, por algún motivo, “falla”.

El insomnio es el trastorno del sueño más frecuente y lo padece el 30% de los argentinos.
La persona que experimenta insomnio tarda más de 20 minutos para dormirse, se despierta más de una vez durante la noche y se levanta demasiado temprano con la sensación de sueño no reparador. Al día siguiente siente malestar físico y un bajo rendimiento en sus actividades cotidianas. Esto pasa al menos 4 veces a la semana en el término de un mes o más.
Si se torna crónico genera también dificultades para concentrarse, prestar atención, problemas de memoria, reducción de la capacidad para gozar de las actividades sociales y puede elevar las probabilidades de depresión, ansiedad y abuso de sustancias. Además, lleva a una propensión a la obesidad, la hipertensión y la resistencia a la insulina en diabéticos, entre otros problemas.
Según la Asociación Argentina de Medicina del Sueño en los últimos años aumentó la cantidad de personas con insomnio debido principalmente a trastornos de ansiedad, estrés, depresión y estímulos por pasar mucho tiempo viendo televisión, en la computadora o pendientes del celular.
La preocupación intensa y el malestar por la imposibilidad de dormir bien pueden generar un círculo vicioso. Pensamientos negativos tales como
“¿Dormiré esta noche?”“¿Me tomo una pastilla o media?”, “Mañana será un día de mucho trabajo y seguramente no me voy a dormir” o “Me quedo en el sillón, pero al ir a la cama seguro que me despierto” generan un circuito de retroalimentación negativa: cuanto más intenta la persona dormir, más frustrado y molesto se encuentra, y menos duerme. A su vez, puede influir en la apertura de las puertas a otros estímulos negativos como el cigarrillo, el café y el alcohol.
Los fumadores suelen tener un sueño liviano y despertarse a las pocas horas de acostarse debido a la abstinencia a la nicotina.
Las bebidas con cafeína y algunos fármacos como píldoras para adelgazar o descongestivos actúan como estimulantes y provocan insomnio.
El alcohol, aunque puede ayudar a dormirse, también evita llegar a las etapas de sueño profundo, haciendo que el descanso no sea de buena calidad.

Podríamos señalar algunas sugerencias a tener en cuenta para el buen dormir:
-Seguir una rutina regular y sostenida, acostándose y levantándose a la misma hora todos los días, ayudando así a mantener y regularizar los ritmos biológicos.
-Cenar livianamente y a la misma hora, por lo menos dos horas antes de dormir.
-Evitar la ingesta de café, té, gaseosas o cualquier sustancia estimulante, así como de alcohol antes de acostarse.
-Mantener la tranquilidad del lugar donde se duerme. Reservar su cama para dormir y tener sexo. Mantener la televisión, el celular, la computadora, la comida… fuera del dormitorio.
-Optimizar las condiciones ambientales de la habitación donde se duerme: temperatura constante (entre 16º C y 22º C), oscuridad, cama confortable y almohada cómoda.
-Caminar, andar en bicicleta o nadar, entre otras actividades físicas durante el día, ayudan al “buen dormir”. Evitar hacerlo dentro de las dos o tres horas previas a acostarse.
-Un “baño caliente” y/o ejercicios de respiración y relajación antes de acostarse ayudan a dormir.
-No transformar su tiempo en la cama en el momento de resolver sus problemas. Podría hacerse una lista de las cosas para realizar al día siguiente e intentar después “quitarlas de la mente”.


Aunque muchas veces no le demos suficiente importancia a este tema, el sueño tiene un valor muy relevante en la calidad de nuestra salud tanto física como psíquica… Si el dormir se transforma en un problema es aconsejable recurrir a un profesional.

¡Felices sueños!

                                        -Lic. Marcelo A. Bragiola-




martes, 23 de junio de 2015

Leches Vegetales



Las leches vegetales se obtienen a partir de semillas y agua; mucho más sanas desde todo punto de vista, tanto para adultos como para niños (desde los 6 meses si toleran bien los cereales, 1 año para las leches de frutos secos).
La forma de denominarlas correctamente es “jugos vegetales”, porque la leche es el producto segregado por las glándulas mamarias de los mamíferos para alimentar a sus crías. Pero se han popularizado como “leches vegetales” por su aspecto similar a las leches conocidas. Tienen un limitado tiempo de conservación, 48 hs en la heladera, aunque lo ideal es consumirlas en el día.
En general son todas muy digestivas, las que provienen de los cereales que contienen gluten (trigo, avena, cebada y centeno), pueden no ser bien toleradas por personas con predisposición a intolerancia del gluten.
En cambio la de arroz y quínoa son muy bien toleradas. Se deben cocinar, como todas las preparaciones a base de cereales.
Las que provienen del resto de las semillas (no cereales), no se deben cocinar y no son alergénicas.
Contienen casi todos los nutrientes del cereal o la semilla de origen: proteínas, lípidos, hidratos de carbono, minerales, y enzimas y vitaminas: las que no se cocinan.
Pueden usarse como bebida: solas, endulzándolas con miel o azúcar integral (le modifica su color), y/o saborizándolas con canela, vainilla, jengibre, cardamomo, harina de algarroba. Se pueden agregar a infusiones de hierbas, a licuados y jugos de frutas para enriquecerlos (manzana, uva, frutillas, durazno...), con licuados de verduras (zanahoria, remolacha, apio, tomate, espinaca…). Ideales para realizar cremas de vegetales, enriquecer salsas, mousse, mayonesas de vegetales… Si se utilizan en preparaciones saladas, se pueden enriquecer con aceites de 1° presión en frío: oliva, lino, girasol.
El residuo de la elaboración de estas leches o bagazo (“lo que queda” después de extraerles el líquido) se puede utilizar en todo tipo de preparaciones: vegetales rellenos, masas, postres y brownie crudos (raw), o bien se pueden preparar paté condimentándolos con aceite de oliva, sal, orégano, levadura de cerveza, jugo de limón, ajo, cebolla…

Leche de almendras
Es alcalina (debido a los minerales alcalinos de la almendra: calcio y fósforo), por lo que favorece la salud de los huesos y dientes. Muy digestiva, ideal para el sistema nervioso, no produce fermentaciones. Contiene vitaminas y ácidos grasos poliinsaturados. Favorece la secreción láctea en las mamás que amamantan. Muy indicada para las personas que están pasando por un período de convalecencia. Ideal para combinarla con frutas frescas y deshidratadas.
Se prepara: dejando en remojo 12 hs, 15 almendras, tirar el agua de remojo y licuar con ½ litro de agua nueva;
filtrar con tela de lienzo o similar. Se pueden pelar las almendras, luego del remojo la piel se ablanda, en este caso si se tolera bien, no hace falta filtrarla con la tela. NO calentar a más de 40°C, se destruyen sus nutrientes.


Leche de lino 
Muy nutritiva, aporta ácidos grasos esenciales, sobre todo, omega 3. Regulariza el tránsito intestinal, ideal en la constipación o en las diarreas ya que sus mucílagos protegen la mucosa intestinal; también es un alimento ideal para la flora bacteriana intestinal.
Se prepara: con 1 taza de semillas de lino y 1 litro de agua. Se muelen las semillas y luego se licuan con el agua. Se dejan reposar 3 hs y luego se filtra con tela de lienzo. NO calentar a más de 40°C, se destruyen sus nutrientes. 

Leche de sésamo
Excelente aporte de calcio, ácidos grasos esenciales y vitamina E.
Se prepara: dejando en remojo 10 hs, 1 taza de semillas de sésamo; tirar el agua de remojo y licuar o procesar con 1 litro de agua nueva; filtrar con tela de lienzo. NO calentar a más de 40°C, se destruyen sus nutrientes.

Leche de avena
Es una de las más aceptadas por los niños por su sabor agradable, aún sin el agregado de azúcar. Protege las células intestinales de las irritaciones. Se utiliza sobre la piel como emoliente (ablanda), en enfermedades  eruptivas de los niños, reacciones alérgicas, eczemas. Un toque de canela le da un sabor algo dulce y muy
original. El agregado de una cucharada de algarroba la convierte en “chocolatada”.
Se prepara: con ½ taza de avena arrollada y 1 litro de agua. Mezclar y llevar al fuego fuerte hasta que hierva, bajar el fuego a mínimo y cocinar por 3 minutos. Apagar el fuego y dejar reposar 10 minutos. Licuar la preparación y filtrar con tela de lienzo.

miércoles, 3 de junio de 2015

La violencia de género

      La violencia en sus diferentes manifestaciones es un tema que atraviesa a toda la sociedad. Tanto las mujeres como los varones suelen ser objeto de violencia, aunque la situación de subordinación social de la mujer favorece que ésta se transforme con mucha mayor frecuencia en la destinataria de violencias estructurales y coyunturales.
       En nuestro país, como en el resto de América Latina y gran parte del mundo, existe un incremento notable de la violencia contra las mujeres, fundamentalmente en el interior de la familia o la convivencia. Diversas investigaciones coinciden en afirmar que, en la violencia conyugal, el 75 % de las víctimas son mujeres, el 23 % de esa violencia se produce entre cónyugues (violencia cruzada) y el 2 % lo representa la violencia hacia los varones.
      La palabra “violencia” deriva del latín “vis” que significa “fuerza”.
“Violentar” significa ejercer violencia sobre alguien para vencer su resistencia, forzarlo de cualquier manera a hacer lo que no quiere.
      La violencia de género excede el uso de la fuerza física, ya que comprende también otras formas ejercidas por imposición social o presión psicológica (violencia emocional, invisible, simbólica, económica) cuyos efectos pueden producir tanto o más daño que la acción física. Abarca todos los actos mediante los cuales se discrimina, ignora, somete y subordina a las mujeres en los diferentes aspectos de su existencia. Es todo ataque material y simbólico que afecta su libertad, dignidad, seguridad, intimidad e integridad moral y/o física.
      La característica central de la violencia, sobre todo en la violencia sistemática, es que arrasa con la subjetividad (es decir, con aquello que nos constituye como personas).
      El varón que ejerce volencia contra la mujer frecuentemente proyecta contra ella sus propios miedos e inseguridades, viendo en ella los sentimientos que no puede aceptar como propios. Esta proyección garantizará que quede bien claro quién es el hombre y quién es la mujer dentro de la pareja.
      La dependencia del hombre respecto de la mujer es fundamental. Ella es un objeto erótico que puede ser dominado y despreciado, pero del cual no se puede prescindir.
      Este hombre no puede reemplazar los hechos violentos con la reflexión y la palabra mediadora que le permitirían un control intencional de sus actos. No puede preguntarse, en vez de actuar: “¿Qué me está pasando?”, “¿Qué puede sentir ella?”, “¿Cómo me puedo sentir yo después de maltratar?”.
      Su víctima no es sólo la destinataria de la agresión, sino también quien le permite satisfacer el narcisismo de su fuerza física y su poder.


      Por otro lado, las relaciones de género evidencian que varones y mujeres no tienen una posición igualitaria en la vida cotidiana, sino que esas relaciones son organizadas como formas variables de dominación.
      La lógica binaria genérica hombre-mujer, sujeto-objeto, activo-pasivo, acentúa una rígida y estereotipada oposición entre los sexos que genera relaciones asimétricas, no recíprocas ni igualitarias. La dominación empieza entonces con el intento de negar las diferencias, constituyendo una forma alienada de diferenciación.
      En los vínculos familiares o de pareja será necesario el reconocimiento de que el o los otros son diferentes de uno. Cuando no se registra al otro como otro sino que se intenta negarlo como persona diferenciada, podemos decir que puede iniciarse un circuito de violencia. Éste mostrará el despliegue de la lógica sujeto-objeto, que es la estructura complementaria básica para la dominación.
      A través de los abusos de poder el hombre violento intentará organizar la vida familiar y/o de pareja, disciplinar las subjetividades y estipular cuáles son las percepciones que cada uno debe tener de la realidad.


      Los celos constituyen un fenómeno ligado a la necesidad del hombre violento de controlar todo lo que piensa y hace su pareja. El celoso tratará de evitar cualquier tipo de relación con familiares y amigos que pueda poner en peligro la exclusividad del vínculo que desea.
      “Si ella me quiere a mí, no puede (no debe) querer a otro/s”. La contradicción que aquí se expresa consiste en que si la mujer valora otros vínculos diferentes al que mantiene con él será a costa de excluirlo. Esta interpretación proviene de poner en marcha una lógica excluyente: “O yo o los otros”, en vez de acceder a una lógica de diversidad: “Yo y los otros” (“El interés por otros no significa que no se interese por mí”).
 
      Un sentimiento que suele acompañar a estas manifestaciones de violencia es el odioEl odio, como pulsión, es la expresión de un intenso rechazo a quien provoca un aumento intolerable de la tensión psíquica, buscando a través de ese sentimiento someterlo y anular su individualidad.
      El hombre violento no puede encontrar otras formas de neutralizar la tensión psíquica que no sea maltratando.
      No puede ejercer un control intencional para dominar o aplazar la satisfacción inmediata que le produce el deseo de maltratar.
      Por supuesto que en toda esta problemática falta abordar cuál es el papel de aquellas mujeres que forman parte de este tipo de relaciones y que, en muchas ocasiones, repiten... Esto quedará para otro artículo... Claro que es posible cambiar esta realidad...

      Para finalizar este tema -que por su importancia y complejidad excede lo dicho aquí- cerraré con la consigna y propuesta de movilización en el día de hoy...
                                                                           
                                                              Lic. Marcelo A. Bragiola

viernes, 15 de mayo de 2015

Viaje al Alma

…”Ten calma, desacelera el ritmo de tu corazón silenciando tu mente.
Afirma tu paso con la visión del futuro. Encuentra la calma de las
montañas. Rompe la tensión de tus nervios y músculos con la dulce
música de los arroyos que viven en tu memoria. Vive intensamente la
paz del sueño. Aprende a tomar vacaciones de un minuto, al detenerte
a mirar una flor, al conversar con un amigo, al contemplar un
amanecer o al leer algunas líneas de un buen libro”…



     Muchas veces inmersos en el torbellino de la vida abandonamos humildes ó brillosas vivencias.

     En este espacio que compartimos trato de transmitirles la importancia del movimiento y la acertada elección de los alimentos para mejorar nuestra calidad de vida.
     Deseo destacar  la fuerza y responsabilidad que tienen nuestros pensamientos para evitar la enfermedad.  La pérdida de armonía que se produce en nuestra conciencia se muestra en el cuerpo en forma de síntomas.


     Los seres humanos somos capaces de modificar nuestra biología mediante lo que pensamos y sentimos. Nuestras células están constantemente procesando todas las experiencias y metabolizándolas de acuerdo con nuestros puntos de vista.

     La tristeza, ansiedad, bronca, rencor, entre otros, arrastran nuestro sistema inmunológico, la producción de neurotransmisores a partir del cerebro se altera, el nivel de hormonas varía, el ciclo del sueño es interrumpido, las plaquetas sanguíneas se tornan más viscosas y hasta las lágrimas de tristeza poseen trazos químicos diferentes a las de alegría.

     Lo reconfortante es que todo este perfil bioquímico se modifica tremendamente cuando nuestra actitud cambia.

     Resultaría inútil tratar solamente los síntomas si no estamos dispuestos a seguir los senderos sinuosos y no siempre lógicos de nuestra mente.
En ésta búsqueda, la mente se aliará a nuestras emociones, asistiéndolas, permitiendo que se expresen de la mejor manera.

     Un viaje por el alma humana constituye un excelente compañero de otros hábitos saludables. Poco sirve una alimentación balanceada y horas de entrenamiento físico si nos intoxicamos con pensamientos o sentimientos negativos.
Aprender a enojarnos adecuadamente, poder reconocer y expresar el dolor, pedir ayuda, devolver el sentido amoroso a algo que parece no tenerlo, reírnos más, escuchar la música de los arroyos que viven en nuestra memoria y tomarnos “vacaciones de un minuto” podrían ser el punto de partida para sentirnos mucho mejor.



 Nancy Romeo (h). 

domingo, 5 de abril de 2015

Cuando el juego se transforma en un problema


      El juego es una actividad cultural que atraviesa a todas las sociedades a lo largo de la historia de la humanidad, siendo una de las mayores fuentes de placer social e individual.       Genera y facilita el despliegue de la creatividad y los procesos de socialización.
      Sin embargo, para algunas personas, el jugar se vuelve problemático en diferentes grados de complejidad, generando daños para los propios sujetos y para sus redes sociales. El jugar -así como a veces ocurre con el comer-  puede adquirir modalidades patológicas y devenir en un comportamiento compulsivo. Esto se relaciona con los conceptos de límite y exceso.
      El juego problema se acepta como una etapa previa al juego patológico o ludopatía. Lo podríamos caracterizar como un trastorno progresivo con pérdida de control al jugar,una
preocupación constante por el juego y continuidad en la actividad a pesar de sus consecuencias adversas.
 Con el paso del tiempo muchos se van transformando de “jugadores” a “juguetes”. No se entregan al juego sino que se pierden en él. Padecen el juego, lo sufren masoquísticamente….
     El jugar, en este caso, tiene que ver con una necesidad de castigo. Así el jugador tiene la creencia, casi la certeza, de que está siguiendo una huella, un camino marcado, un destino inexorable, ya que sin saber porqué termina siempre en el mismo indeseable lugar. No puede parar de provocarse un daño, sabiendo que seguir jugando lo conduce a perder.
Generalmente se trata de sujetos que han respondido a situaciones de pérdidas             importantes que entran en una escena -la del juego- en la que se garantizan las pérdidas permanentes, irrepetibles, imparables y en la que queda garantizado también el olvido de lo perdido. Entre el jugador compulsivo y el juego se produce un vínculo "único", narcisístico, donde "el otro" queda excluido. Es similar a lo que ocurre entre un adicto a las drogas o al alcohol y la sustancia.
El modo de juego compulsivo denuncia y "representa" -como puesta en escena- ese lugar vacío, esa puesta en acto.

      Inicialmente estos problemas se han referido a los juegos de azar y de apuestas. Sin embargo, en los últimos años, se ha observado también en torno al juego sin que medie la situación de apuesta: es el caso de los juegos a través de las nuevas tecnologías como los videojuegos, Internet y celulares (juegos online).
      La nueva tecnología fue convirtiéndose en una ampliación de la propia intimidad, pero que no se extiende hacia afuera sino hacia el interior de sí mismos. Esta modalidad puede llegar a ser sumamente impersonal. En los juegos online se compite contra otro al que no se ve y con el que nunca se llegará a establecer una verdadera “conexión”.
      Los adolescentes buscan gratificación inmediata, sin que medien el esfuerzo ni las frustraciones. Están sobreestimulados continuamente por los medios de comunicación y apelan a la descarga permanente de energía. Estas condiciones ayudan a que las herramientas lúdicas por excelencia sean las virtuales.
      Actualmente nos encontramos con chicos y adolescentes que juegan toda la noche y no comen (aunque estén hambrientos), o
comen ilimitadamente (aún sin hambre) y no duermen (aunque estén cansados y con sueño). Muchos presentan ya problemas físicos (como sobrepeso, dolores en las manos y de cabeza, trastornos en la vista); otros tienen problemas en la escuela, a la que asisten cansados y que duermen poco, o se vuelven más irritables con sus familiares y amigos.
      Así la problemática relacionada con la “adicción al juego” fue ampliando la franja etaria.
      Es importante que cuando observamos algo en relación a lo compulsivo, al “exceso”, en este caso en torno al juego, acudamos a pedir ayuda. Hay tratamiento posible para esta problemática, especialmente antes de que se convierta en un “gran problema”.
                                                       
                                 Lic. Marcelo A. Bragiola

domingo, 15 de marzo de 2015

Cannabis, más que una plantita inofensiva...

      El consumo de cannabis se remonta a muchos siglos antes de nuestra era. A lo largo de la historia se han descripto usos médicos, religiosos y recreativos. Del mismo modo, desde siempre hubo referencias sobre sus efectos psicotrópicos negativos y su capacidad para generar dependencia. 


      La referencia más antigua que se posee sobre esta planta figura en un libro de la farmacopea china del año 2737 a.C., donde se le atribuye carácter medicinal para el tratamiento de diversas dolencias, como el reumatismo, la malaria y ciertos trastornos mentales.

      También se indica que una ingesta excesiva puede producir alucinaciones o “visiones diabólicas”.


      Sus efectos eran conocidos por los médicos griegos: Galeno hace referencia a que era convidada en los banquetes con el fin de producir alegría y risa. Herodoto, en el siglo V, hablaba de sus “propiedades embriagadoras”. 
      
      La marihuana es una mezcla gris verdosa de hojas, tallos, semillas y flores secas y picadas de la planta hembra de la cannabis sativa cuya fibra se conoce con el nombre de cáñamo, originaria de Asia Central.
       Actualmente es la sustancia ilegal más consumida en todo el mundo: se estima que la consumen aproximadamente 190.000.000 personas (el 4 % de la población mundial de entre 15 y 64 años, por lo menos una vez el último año).
      En América Latina, Argentina se ha convertido en el país de mayor consumo (cerca del 9%, con una edad promedio de inicio de 15 años).


       Es habitual escuchar que “no hace mal, es solamente una plantita, es natural…”, aunque sabemos que el tabaco es también “una plantita” y no por eso deja de causar cáncer, el opio es “natural” y a nadie se le ocurre afirmar que eso lo convierte en inocuo.
Como afirma la Dra. Débora Serebrisky (psiquiatra especializada en adicciones), “resulta alarmante la naturalización de su consumo y la ignorancia de sus efectos perjudiciales…”.
      Esta idea se ha instalado y crecido al amparo de discursos que la aseguran inocua. Se dice de la marihuana que no genera adicción, que es menos tóxica que el tabaco y que hasta puede resultar beneficiosa en algunas circunstancias.
      Tres "mitos" que gozan de una controvertida aceptación social y que la ciencia médica refuta. "Nada más alejado de la realidad", enfatizaron desde el Sedronar al difundir que uno de cada cuatro pacientes en tratamiento en centros dependientes del organismo estaban siendo rehabilitados por adicción a la marihuana.
      Los efectos de una sustancia en el organismo pueden ser de muy diversos tipos, dependiendo de la naturaleza de la propia sustancia, de la vía de entrada y de las características del sujeto que la consume. La cannabis contiene más de 400 componentes químicos, de los cuales se conocen al menos 60 cannabinoides (compuestos orgánicos que activan los receptores cannabinoides en el organismo humano) que son únicos de la especie.
     Por sus efectos psicoactivos el componente químico más importante es el THC (delta- 9 Thetrahidrocanabinol). Cuando se inhala marihuana, el THC llega rápidamente al cerebro a través de la sangre. Sus efectos se sienten a los pocos minutos y pueden durar hasta dos o tres horas. Puede ser retenido en el cuerpo hasta 45 por 45 días después de su introducción al organismo, alterando la concentración de neurotransmisores en el SNC.
      Un cigarrillo es suficiente para provocar, en un individuo de 80 a 90 kg de peso, la sintomatología mínima.
      El THC atraviesa con facilidad la barrera placentaria y, además, se acumula en la leche materna. Por su afinidad con los lípidos, se une a la grasa corporal provocando una prolongación de sus efectos y de su acumulación en el organismo.

      El consumo de marihuana es responsable de muy variados efectos sobre la salud, ya que actúa sobre la corteza cerebral, principalmente en las áreas que controlan la movilidad de los miembros, los órganos sensoriales y el comportamiento.
      A nivel psíquico, además de los efectos buscados por los usuarios de esta sustancia (euforia y relajación, alteraciones perceptuales e intensificación de experiencias sensoriales), su consumo puede producir efectos indeseables, como ansiedad y reacciones de pánico.
      Si bien la intoxicación con marihuana es leve, es una droga “traidora”, sobre todo para los más jóvenes, pues su deterioro se ve luego de muchos años generando el mentado “síndrome amotivacional” que produce el empobrecimiento emocional y consecuente deterioro de la personalidad. 

      Uno de los estudios más amplios sobre los efectos en la salud del uso persistente de cannabis revela que deteriora el coeficiente intelectual y que afecta la memoria y otras funciones mentales. Los daños, aseguran los científicos, son irreversibles.  
      A nivel físico su consumo prolongado produce, entre otros efectos:
-Pulmonares: la marihuana contiene más alquitrán que el tabaco, el cual tiene numerosos carcinógenos como acetona, amonio, benceno, antraceno y benzopireno. Los fumadores de marihuana desarrollan una menor capacidad de difusión pulmonar y un flujo expiatorio forzado, puesto que inhalan profundamente, retienen el humo en sus pulmones por un período más largo de tiempo, fuman el cigarrillo completo y el humo no es filtrado. Además, produce irritación en la mucosa nasofaringe y bronquial, incrementándose el riesgo de sinusitis, faringitis, bronquitis con tos persistente, enfisema y displasia pulmonar.
-Cardiovasculares: aumento temporal de la frecuencia cardíaca (en un 20-50 %) y alteraciones en la presión arterial.
-Endócrinos: disminución de las hormonas sexuales. En el varón se reduce el número y la movilidad de espermatozoides, así como aumenta la presencia de anomalía en estos, ya que pueden verse alterados los cromosomas. En la mujer se produce una interferencia en la ovulación e irregularidades menstruales.

-Psicomotrices: cierta torpeza en la coordinación del movimiento y el equilibrio. Daña el buen pulso. Dificulta el desempeño en tareas complejas. El consumidor tiene incapacidad de prestar atención constante y de asimilar procesos de información complejos. Se dificulta el manejo de automóvil, el pilotaje de avión y la operación de otras máquinas. Las dificultades en este desempeño pueden durar hasta 10 horas después de iniciarse el estado elevado.
      Después de lo presentado en este artículo, parece que la Cannabis es más que una plantita inofensiva...

                                                    -Lic. Marcelo A. Bragiola-

sábado, 14 de marzo de 2015

El Hierro, "Metal Precioso"




Casi todos sabemos que el hierro se encuentra en alimentos como las carnes, bifes de hígado, morcillas, pero paradójicamente, en nuestro país con la gran invasión de harinas y quesos, la falta de vitaminas y  minerales que aportan las frutas y verduras, el exceso de café, té  y mate, la anemia por falta de hierro es frecuente en niños, adolescentes y adultos.
La función principal del hierro es transportar el oxígeno a todo el cuerpo a través de la sangre. El oxígeno que forma parte de muchas sustancias en nuestro cuerpo y que en su forma gaseosa necesitamos constantemente, cuenta con un colaborador imprescindible que es el HIERRO.
 El hierro forma parte de la molécula de  hemoglobina,  un pigmento que se encuentra en los glóbulos rojos y dan su coloración. La hemoglobina es un compuesto fundamental para el transporte de oxígeno hacia todos los tejidos, por lo que su disminución manifiesta entre otros síntomas cansancio crónico,  evidenciándose aún más  a la hora de realizar actividad física.  

Una alimentación equilibrada tiene el suficiente hierro para cubrir las necesidades básicas de un individuo en condiciones normales. Una buena proteína de origen  animal o vegetal con una generosa porción de hortalizas cocidas (como la acelga o el brócoli) o crudas (como la rúcula y el berro),  con tomates o jugo de limón que poseen un alto contenido de vitamina C  que facilita la absorción del hierro, deberían conformar la base de nuestra alimentación diaria.
Es decir que el aporte de hierro en una persona que consume carnes (rojas o blancas) con verduras, legumbres, semillas y frutas secas está asegurado.
Una dieta vegetariana desequilibrada suele estar llena de harinas y quesos, dos productos que alteran la asimilación del hierro.
La leche de vaca la podría inhibir la absorción del hierro por su alto contenido en calcio y fósforo. Los quesos al tratarse de leche concentrada, consumidos en exceso, tienen un efecto aún más nocivo. La costumbre de gratinar las verduras con queso, o preparar tartas de verduras con este lácteo no sólo impide que se asimile el preciado metal, sino que si acompañan alguna carne, disminuye también la absorción del hierro que esta contiene.
El hierro de la leche materna se absorbe en un cincuenta por ciento porque es tan perfecta que posee elementos facilitadores de la absorción, que no ocurre con la leche de vaca.
La cantidad de hierro que se absorbe en el intestino depende de las necesidades del momento, a mayor demanda, mayor absorción. La principal fuente de reposición de hierro depende de los glóbulos rojos viejos que se van destruyendo y que  el organismo vuelve a utilizar.
Es importante considerar que la absorción del mismo se ve favorecido por la presencia en la alimentación de la vitamina C (cítricos, kiwi, frutillas, tomates, ají), vitamina E (aceite de girasol, oliva, maíz, almendras, semillas) cobre (acelga, papa, palta).
Por el contrario disminuyen su absorción el té común, café, mate, por eso no deben consumirse después de comer (no se incluyen en este caso los tés digestivos). El calcio dificulta su buena absorción, de allí  lo improductivo de tomar una leche fortificada con hierro.
Aquellos que decidan comenzar o realizan una dieta vegetariana deben  recordar que ninguna harina ni los quesos reemplazan a las carnes. Sólo los porotos y demás legumbres, algunos cereales y siempre bien combinados entre sí y con abundantes verduras, pueden sustituir un plan alimentario sin carne.
Cuando quieras producir un cambio en tu alimentación, es necesario  asesorarte por un especialista, de lo contrario el producto de las malas elecciones puede ser entre otros la disminución de este METAL PRECIOSO.     
Prof. Nancy Romeo (h) Inst. en Alim. Y Activ. Física